viernes 27 de noviembre de 2009

JOSE GUSTAVO SAND


Si alguno de los lectores de estas líneas fue seguidor de la bizarra y legendaria revista “Solo Fútbol”, la irrupción en primera de José Sand, no debió haberle llamado demasiado la atención. Junto a los de Rodrigo Riep, Hernán Buján, Darío Figueroa, o Enrique Mallea, el nombre de este correntino era figurita repetida en cada tirada de esta edición, en el segmento destinado al informe de las divisiones inferiores de AFA. Goles de Sand en la octava, en la séptima, en la sexta. Sand, siempre goles de Sand. Ya se mostraba como goleador de raza, arrojado, rústico en su andar, empeñoso y fornido. Anotó tanto en las inferiores, que se convirtió en el máximo goleador histórico de todas las divisiones formativas de River. 119 goles. Pero el River de mediados de los 90 imponía condiciones muy estrictas para el ascenso de los frutos de su cantera. Es evidente que en algo, Sand falló.
Nació en Bella Vista, provincia de Corrientes el 17 de Julio de 1980. José Sand vivió de préstamo en préstamo hasta que encontró su lugar en el mundo en el Lanús de Ramón Cabrero. Debutó en primera en 1998, vistiendo la casaca de Colón de Santa Fe. También pasó por Independiente Rivadavia de Mendoza y Defensores de Belgrano en la B Nacional y unos meses en el Vitoria de Salvador, Bahia. Seguramente, Leonardo Astrada debe figurar entre las personas mas importantes de su carrera ya que el ojo del Jefe lo rescató de un seguro nuevo préstamo, y lo depositó en el plantel de primera de River, con posibilidades serias de pelear un lugar. Podría decirse que Sand no lo defraudó. En el Clausura 04 el Millonario fue campeón y el correntino anotó 7 de sus 11 goles con la banda sangre.
Pero claro, River venía de Francescoli, Salas, Ángel, Saviola y Cavenaghi. La gente quería un sucesor de esas estrellas, y en esa comparación, Sand perdía como en la guerra. A principios de 2005 River incorporó a Farías y las chances de jugar de Sand se volvieron nulas. Empezó entonces otro derrotero de préstamos que lo pasearon por Banfield y nuevamente Colón de Santa Fe.
Teniendo en cuenta esta tendencia itinerante, resultó sorpresiva la oferta de Lanús de comprar su pase en 1.2 millones de dólares. La propuesta fue aceptada gustosamente. En el Sur del gran Buenos Aires, Sand dejó de ser una constante y errática amenaza de gol, para convertirse en un artillero hecho y derecho. Mas de 50 goles. Campeón. Figura. Hombre de selección. A los 28 años, hoy juega en el Al Aín FC de Emiratos Árabes, buscando en aquel paraíso de arena y calor, los dólares que justifiquen todo el esfuerzo de su carrera.
Un gesto y un insulto a la platea San Martín rompieron la relación entre Sand y el mundo River, la tarde en que visitó el Monumental con la camiseta de Lanús. Volvía al centro del campo con la pelota en la mano luego de anotar un gol, descargándose ante el poco agradecimiento por el sacrificio dispensado. La tribuna habrá pensado lo mismo desde la vereda de enfrente, ante la ingratitud de ese muchacho que se formó en el club y que nunca comprendió que River no tiene mucho tiempo para esperar que sus promesas exploten. Puede suponerse que, con sus pretextos en la mesa, ambas partes tenían razón.

miércoles 25 de noviembre de 2009

FEDERICO VAIRO

River Plate 1955 / 1959 - 94 partidos – 4 goles – 3 títulos.


Por sus rutilantes actuaciones en el Mundial de Inglaterra 66, por la prologada campaña en su equipo de toda la vida, y por su calidad exquisita para un puesto tan rudimentario, ya es una idea aceptada en el Fútbol Argentino, que Silvio Marzolini es el referente inequívoco en el puesto de marcador lateral por izquierda. La jerarquía de Marzolini nunca se podrá discutir, pero tal vez sí esta idea de ícono absoluto. Federico Vairo es uno de esos jugadores, que por sus méritos, tranquilamente podría ocupar un lugar de consideración dentro de esta categoría.
Federico Jorge Vairo nació en Rosario el 20 de enero de 1930. La famosa huelga de jugadores del año 1948, propició su debut en primera vistiendo la camiseta de Central junto a otros pibes tan amateurs como él. Pero fue recién en 1951 cuando se estableció definitivamente en Primera, al comenzar a mostrar domingo tras domingo las características que lo erigirían en uno de los mejores defensores del país. Vairo era un marcador riguroso, intenso, destacado por su entrega y por su enorme capacidad para jugar y sumarse al ataque gracias a su potente remate a distancia. Esas virtudes fueron las que lo arrimaron a River a principios de la temporada de 1955.
Debutó el 30 de abril en el Monumental en una victoria ante Tigre por 1-0. Sus primeros pasos en la banda no fueron muy felices, ya que luego de dos partidos fue relegado al banco por el técnico José María Minella. No volvería a ser titular hasta la 16ª fecha, puesto que no dejaría nunca más.
Llevaba la 3 en la espalda, aunque las funciones del 3 en esos años no eran las mismas que ahora. Formó junto a Alfredo Pérez una dupla inolvidable, repleta de categoría, arrojo y pulcritud. No son pocos en el mundo River quienes mencionan a “Carrizo, Pérez y Vairo” como la fórmula de la defensa ideal, con la naturalidad con que se ha aceptada a JJ, Merlo y Alonso, o a Gaby Fofó y Miliki, o a Pavarotti, Carreras y Domingo, como individualidades que en conjunto son sinónimo de éxitos y buenos momentos.
En River fue campeón en 1955, 1956, 1957. Afianzó con personalidad y jerarquía las constantes ráfagas ofensivas del River de esos años. Se dio el gusto de jugar en primera (en Central y en River) junto a su hermano Juan Apolonio. Fue hombre de Selección en 44 partidos oficiales, obteniendo el Sudamericano de Lima en el 57 y participando en la Copa del Mundo de Suecia en 1958. El rotundo fracaso Argentino en ese torneo inició el lento declive en su carrera. Comenzó a alternar titularidad con Julio Nuín y Juan Carlos Valentino, hasta que a principios 60 se fue a O’Higgins de Chile. Su último partido fue el 15 de noviembre de 1959 en el Monumental ante Ferro. Esa tarde River ganó por 5-0 y el peruano Oscar Gómez Sánchez le pegó semejante peludo a Marzolini, que los dirigentes de River ahí mismo desistieron de contratarlo.
Personaje central de tantas tardes de gloria, quiso el destino ubicarlo azarosamente como protagonista de un momento de sumo éxtasis para la vida riverplatense. Federico Vairo fue el técnico que dirigió a los pibes de la cuarta y la quinta de River en aquel legendario partido ante Argentinos Juniors en la cancha de Vélez, cuando River volvió a ser campeón, tras 18 años. Hoy vive en el barrio de Agronomia, en el Gran Buenos Aires. Seguramente sentirá a los 79, todo el peso de los años de una vida intensa. Todo mezclado con los dulces recuerdos y la gloria que supo conseguir. Y que tanto se le respetará.

lunes 23 de noviembre de 2009

PREVISIBILIDAD CERO

Godoy Cruz Antonio Tomba 1 - 1 River Plate
Torneo Apertura 2009 - 15ª fecha.
Estadio Malvinas Argentinas - 22/11/09.


GODOY CRUZ: Ibáñez; Vallés, Sigali, Dutari y Formica; Valencia, Camargo, Torres y Rojas; Higuaín y Chávez. Posteriormente Vera y Salomón. DT: Enzo Trossero.
RIVER PLATE: Vega (5); Ferrari (5), Cabral (5), Sánchez (5) y Orban (4); Galmarini (4), Almeyda (6), Pereyra (4) y Gallardo (5); Buonanotte (6) y Rosales (6). Luego Ortega (4), Domingo (4) y Villalva (5). DT: Leonardo Astrada.
GOLES: Mauro Rosales (RP) 3 pt. Ariel Rojas (GC) 2 st.
ARBITRO: Néstor Pitana (mal).
RESULTADO MORAL: Godoy Cruz 2 - River Plate 2.

Es cuestión de sentarse y rogar por que el humor sea el apropiado y los astros se aliñen para la causa. El River de estos partidos es una moneda que gira en el aire, agitando por los vientos sus dos caras ante la boba incertidumbre de los que no podemos hacer otra cosa mas que sufrir por su suerte.
Entonces, puede surgir del túnel un River raudo y ambicioso, capaz de general chances de gol y de controlar las acciones de un juego, como en los primeros 45 del Malvinas Argentinas. Pero un rato mas tarde, y sin aviso previo, volverse un conjunto exánime, maleable, y expuesto a la cachetada adversaria, tal cual lo visto en el complemento mendocino. Todo en el mismo combo y al mismo precio. Como en un film de cine experimental, River preanuncia en el nudo de su película un final que luego se encarga de desbaratar en el desenlace.
Ante Godoy Cruz, los de Astrada no supieron aprovechar su momento cuando el viento le era favorable. El gol de Rosales a los 3 minutos abrió un amplio abanico de oportunidades para desplegar lo mejor del repertorio de sus hombres de ataque: La velocidad. El Tomba estaba groggie, pero ante la demora de la piña de KO, fue recuperandose de su aturdimiento, y se sabe, un león herido es mas peligroso que uno sano. River volvió desconcentrado del vestuario y (como ante Newell's, Tucumán, y Banfield) se dejó golpear de arranque. Luego el cotejo estuvo para cualquiera, pero finalmente no quedó para nadie. Otra cosa hubiera sido injusta.
Es evidente el cambió que nace desde la certidumbre de tener un plan de juego, una idea por la cual guiarse. También existe una entrega distinta, un compromiso nuevo. Pero es cierto que ese proceso de crecimiento debe ser apuntalado por algo mas que un par de resultados favorables. Por algo los grandes negocios no se hacen en los países mas bonitos, sino en los más previsibles.

LUTO

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Vaya en paz, Don Muñóz. Viaje a la par de los ángeles que le besaron los pies aquella mañana de mayo del 19 cuando abrió sus ojos al mundo. Vaya a fundirse en un abrazo con aquellos cuatro atorrantes con camiseta que lo aguardan en esa nube, Vaya a recordar bueyes perdidos junto a cuatro compinches con los que decoró enormes tardes de futbol con las guirnaldas de su talento impar. Vaya sin cuidado, querido Juan Carlos, aquí siempre existirá una memorioso que no permitirá la muerte de su gambeta, que peleará a destajó por desasnar al fanático desafortunado que no lo pudo admirar. Juan Carlos Muñoz, sepa que su nombre no morirá jamás. Lo aseguran las páginas de gloria que escribió siendo un engranaje indispensable de La Máquina, las sonrisas de placer que regaló con cada gol convertido o hecho hacer, las victorias que ayudó a forjar en una época romántica e irrepetible, la fidelidad que supimos respetar de 12 años vistiendo nuestro manto. Somos incapaces de hallar palabras que le hagan justicia a nuestro pesar. Como dijo alguna vez una bandera: Gracias por tanto, y perdón por tan poco.

viernes 20 de noviembre de 2009

CAMPEONATO AFA 1944


En el mes de Enero del 44, la ciudad Argentina de San Juan es desvastada por un violento terremoto cuyo epicentro se localiza a solo 15 kilómetros de su zona céntrica. Aproximadamente 5.000 personas pierden la vida. La Segunda Guerra Mundial comienza a definirse cuando cerca de dos millones de aliados logran desembarcar en las costas de la región francesa de Normandía. Varios Generales Nazis palpan la debacle y uno de ellos, Claus Von Stauffemberg, intenta asesinar a Hitler con una bomba colocada en su Cuartel General de Rastenburg, pero falla por poco. En New Hampshire, Estados Unidos, un grupo de señores poderosos crean el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Y en Holanda, una junta de destacados científicos inventan el primer riñón artificial de la historia. Entre tanto, la República de Islandia se independiza del poder de Dinamarca.
En 1944 nacen Diana Ross, George Lucas, Roberto Fontanarrosa, Roger Watters y Susana Giménez (Si. Susana tiene 65). También nacen en México Carlos Villagran y Edgar Vivar, o sea Kiko y Ñoño.
El año de River es un calco de lo ocurrido en la temporada anterior. Segundo puesto detrás de Boca. La máquina pierde el partido clave en casa ante los primos 1-0 con otro boinazo de Severino Varela. Igual la campaña es magnifica. De 30 partidos solo pierde 3, convierte 68 goles (mas de dos por juego) y tiene en Ángel Labruna el segundo anotador del año, con 25 tantos. Hay dos puntos oscuros en el año, que ocurren en la misma tarde. River le gana a San Lorenzo 2-1 en el Monumental. Esa tarde se despide José Manuel Moreno, quién se va a México a jugar por el España del Distrito Federal. Al término del cotejo se producen serios incidentes en la hinchada de San Lorenzo que concluyen con 9 muertos en las tribunas del estadio.

CAMPAÑA
1- Independiente 2-2 - Loustau, Moreno / Pairoux (2)
2- Huracán 5-3 - Labruna (2), Pedernera (2), Gallo / Méndez, Mellone, Giúdice.
3- Atlanta 3-1 - Labruna, Gallo, Loustau / Vitantonio.
4- Estudiantes (LP) 4-1 - Labruna (2), Muñóz, Loustau
5- Boca Jrs. 1-1 - Pedernera / Varela.
6- Platense 2-1 - Labruna (2) / Rongo.
7- Rosario Central 1-1 - Labruna / Funes.
8- Racing Club 5-1 - Labruna (4), Moreno / D'alessandro.
9- Ferro C.O. 1-1 - Garavano (ec) / Lezcano.
10- Chacarita Jrs. 1-0 - Moreno.
11- Vélez Sarsfield 2-1 - Loustau, Moreno / Ferraro.
12- San Lorenzo 2-1 - Labruna, Pedernera / Martino.
13- Lanús 0-0.
14- Banfield 3-0 - Deambrossi, Martínez, Videla.
15- Newell's O.B. 1-0 - Martínez.
16- Independiente 4-4 - Muñóz (2), Pedernera, Martínez / Erico (2), Walter (2).
17- Huracán 1-4 - Gallo / Mellone (2), Salvini, Méndez.
18- Atlanta 4-2 - Loustau (2), Gallo, Labruna / Rosell, Rodríguez.
19- Estudiantes (LP) 3-2 - Muñóz, Gallo, Labruna / Infante (2).
20- Boca Jrs. 0-1 - Varela.
21- Platense 3-2 - Labruna (2), Iglesias (ec) / Prado, Cantelli.
22- Rosario Central 0-0.
23- Racing Club 1-3 - Loustau / Vaghi (ec), Díaz, D'alessandro.
24- Ferro C.O. 2-2 - Pedernera, Muñóz / Danza, Páez.
25- Chacarita Jrs. 0-0.
26- Vélez Sarsfield 3-0 - Gallo, Martínez, Muñóz
27- San Lorenzo 2-2 - Pedernera, Labruna / Alarcón, Zubieta.
28- Lanús 2-0 - Gallo, Labruna.
29- Banfield 5-4 - Muñóz (2), Labruna (2), Deambrossi / Mongelli (2), Farro, Castagnino.
30- Newell's O.B. 5-3 - Labruna (3), Deambrossi, Gallo / Micci (2), Yácono (ec).
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FORMACIÓN BASE: José Eusebio Soriano -Segundo Díaz- ; Ricardo Vaghi y Luis Antonio Ferreyra -Joaquín Bermudez-; Norberto Yácono, Eusebio Videla y José Ramos; Juan Carlos Muñóz, Alberto Gallo -José Manuel Moreno-, Adolfo Pedernera, Ángel Labruna y Félix Loustau.
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GOLEADORES: Ángel Amadeo Labruna 25- Juan Carlos Muñoz 8- Alberto Gallo 8- Félix Loustau 7- Adolfo Pedernera 6- José Manuel Moreno 4- Joaquín Pedro Martínez 4- Aristóbulo Deambrossi 3- Eusebio Videla 1- Miguel Ángel Garavano (Ferro Carril Oeste -EC-) 1- Iglesias (Platense -EC-) 1.

miércoles 18 de noviembre de 2009

DELEM


Hacer un ranking de entrenadores de todos los tiempos y no caer en subjetividades es una tarea sumamente complicada. De todas formas, puede llegar a consensuarse que en la historia de River, Ángel Labruna, Ramón Díaz, Héctor Veira, José María Minella, Carlos Peucelle y Renato Cesarini están en un sitio preferencial. Humildemente, quién esto subscribe se anima a proponer la moción para integrar a ese cielo de técnicos a alguien que no ejerció demasiado tiempo ese cargo, y que ni siquiera llegó a encarnar un período exitoso. Se trata de Vladem Lázaro Ruíz Quevedo, aquel brasileño de Porto Alegre conocido como Delém.
Su vida profesional quedó marcada por un acontecimiento que no viene al caso, y que será objeto de post algún día, pero Delém superó ampliamente cualquier accidente deportivo con una obra docente que tuvo –y tiene aún- una influencia notable en la vida institucional millonaria.
Oficialmente fue entrenador Millonario desde Abril a Diciembre de 1973. Dejó su cargo en las inferiores al que había sido asignado por Didí, para reemplazar a Juan Eulogio Urriolabeitia, luego de que River fuera eliminado duramente de la Copa Libertadores de ese año por San Lorenzo de Almagro. Heredó un equipo desmoralizado por esa caída, y diezmado con la partida a Real Madrid de su goleador y figura, Oscar Mas. El River de Delém fue sumamente irregular, capaz de derrotar dos veces al Huracán de Menotti, campeón del Metropolitano, como de caer goleado sin atenuantes ante Boca 5-2 en un superclásico. Mas tarde, en el Torneo Nacional jugado en la segunda parte del año, el equipo encauzó su rumbo, pero sucumbió en conflictos internos entre los jugadores y la dirigencia del Escribano Kent, que dinamitaron las chances de campeonar en el cuadrangular final. También dirigió interinamente al equipo en la primera fecha del Clausura 2000, en un triunfo ante Instituto en Córdoba por 2-1.
Entrenó a varios clubes de primera y pegó la vuelta a Núñez en la década del 90 para convertirse en maestro. Su ojo clínico, su aura pedagógica y paternal, y su inalterable amor por el fútbol bien jugado lo convirtieron en una pieza invisible y clave de los éxitos del Club en ese período. Observo la germinación desde la semilla de todos los cracks que llegaron a primera. De Gallardo a Ortega. De Crespo a D’alessandro. De Almeyda a Cavenaghi. De Saviola a Aimar. Nunca River lució tanto su cantera como en los tiempos de Delém. Era la gallina de los huevos de oro, hasta que una dirigencia la mató para hacer un puchero.
Este blog no habla por nadie mas que por si mismo. Pero todo el mundo River sabe que uno de los gruesos horrores de la administración Aguilar fue el incomprensible despido de Delém. Tiempo después dijo: “Hacer bien mi trabajo fue el crimen que cometí. Me dejó muy triste irme así. No me dieron nunca a una explicación, pero si uno entra en un Club o en una empresa y ese sector trabaja bien, ¿para que lo van a tocar?”.
Delém murió el 28 de marzo de 2007 a los 71 años. No importa cual fue la causa, en realidad, todos sabemos que se murió de tristeza.
Descanse tranquilo, querido Maestro. Nuestra historia ya lo guarda en una de sus páginas preferenciales.

lunes 16 de noviembre de 2009

TRES PUNTOS, QUE NO ES POCO

River Plate 3 - 1 Atlético Tucumán
Torneo Apertura 2009 - 14ª fecha.
Estadio Monumental - 15/11/09.


RIVER PLATE: Vega (5); Ferrari (5), Cabral (5), Sánchez (4) y Orban (4); Domingo (3), Almeyda (6), Díaz (4) y Gallardo (6); Buonanotte (7) y Rosales (6). Luego Galmarini (4), R. Pereyra (6) y Villalva (6). DT: Leonardo Astrada.
ATLÉTICO TUCUMÁN: Ischuk; Villavicencio, Páez, Barone y Bressan; Montiglio, Musto, Longo y J.P. Pereyra; Rodríguez y Gigliotti. Posteriormente More, M. Escobar y F. Escobar. DT: Osvaldo Sosa.
GOLES: Emanuel Gigliotti (ATL) 2 pt. Marcelo Gallardo (RP) 24 st. Diego Buonanotte (RP) 29 st. Daniel Villalva (RP) 31 st.
ARBITRO: Juan Pablo Gianinni (bien)
RESULTADO MORAL: River Plate 3 - Atlético Tucumán 1.

La sensación es ambigua. Mezcla de lejano recuerdo y primera experiencia. Es extraño, pero faltan 10 minutos para que muera el partido en Núñez y uno sabe que este domingo, por fin, acabará felíz. Faltan 10 minutos y uno conoce la certeza de que, como pocas veces en tanto tiempo, River renovará la sonrisa. Hasta hay tiempo para disfrutar el partido, saludar una gambeta con un ole, aplaudir un quite, o sencillamente distraerse del juego sin temor a que al volver nos hayan encajado un gol. En épocas de malaria, acostumbrados ya a masticar uñas, a reprimir broncas y a tolerar bajas humillaciones, realmente hace falta muy poco para dejar satisfecho al pueblo de River. Un triunfo ante Atlético Tucumán de local, por ejemplo. Y para lograrlo, antes hubo que sortear un trámite mas engorroso de lo que se pensaba.
Hubo dos River en Núñez. Al arranque el de siempre, ese rejunte impotente, desajustado y permisivo que exhibe fragilidades y contagia pesimismo. Ese River padeció el primer tiempo, ante un equipo visitante conocedor de su libreto, y que no se dejó amedrentar por las míticas tribunas del Liberti, favorecido por ese tempranero gol de Gigliotti. Pero el River que jugó el segundo tiempo se encargó de edificar todo lo que el anterior había destrozado. Fue mas intenso y mas preciso. Astrada varió los defensas laterales y encontró en Gallardo un hombre para pensar y en Buonanotte y Rosales (si, Rosales) otros para desequilibrar. Por izquierda mandó a un tucumano de 18 años llamado Roberto Pereyra, que jugó con tanto aplomo y solvencia, que será dificil que no sea titular el domingo en Mendoza.
Atlético no tuvo forma de capear el temporal y los tantos llegaron como chaparrón en primavera. Gallardo con una bonita volea de pique al suelo, Buonanotte con un cañazo desde ángulo cerrado que perforó la oposición de Ischuk y de dos zagueros parados en la linea del arco, y Keko Villalva, tocando al gol luego de un contragolpe iniciado por Almeyda y continuado por Buonanotte.
Por primera vez en el año los goles fueron producto del juego y no al revés. Y cuando eso ocurre lo mas probable es que, desde la silla frente al televisor o en la tribuna del estadio, culminemos un domingo con esta agradable sensación de paz. Que a esta altura del partido no es poco.

jueves 12 de noviembre de 2009

CUANDO LABRUNA ERA MUFA


En diciembre de 1974, como una predicción del Conde Michel de Nostradamus, Ángel Labruna escupió para la revista El grafico aquella frase de “Vuelvo a River para ser campeón”. Lo que se adivinaba como una apuesta ligada al amor incondicional por la banda roja, escondía además, una revancha bien personal para alguien no muy acostumbrado a los fracasos.
Ángel Labruna había comenzado su carrera como entrenador en Defensores de Belgrano y ya había formado parte del cuerpo técnico de José María Minella en River en el 63. Platense fue su primer equipo en la División mayor en 1967. Al año siguiente, River apostó a su figura carismática para cortar una racha de –por entonces- 10 años sin títulos. Con él vinieron figuras de peso como Zurdo López, Jorge Recio, Chamaco Rodríguez, Pipo Ferreiro, comprobados caudillos para formar el carácter de un equipo que se doblegaba por la presión. En los seis torneos que dirigió, el Feo apostó todo a ganador, y de una u otra forma, siempre terminó pagando. En el medio hay historias de no creer.
El Metro del 68 arrancó bien. Sin lujos pero con eficacia. Amadeo Carrizo sorprendió a todos estableciendo un record de 770 minutos con la valla invicta. El encanto lo rompió un juvenil Carlos Bianchi en el Fortín de Villa Luro. Ese gol resquebrajó el ánimo del plantel, que luego empató en dos partidos accesibles ante Quilmes y Los Andes, cediendo la primera ubicación de su grupo. El desliz resultaría caro. En semifinales, River sucumbió sin peros, ante los Matadores de San Lorenzo, un equipo repletos de desfachatados talentosos en la cima de su funcionamiento.
Lo del Nacional 68 es increíble. River, Racing y Vélez llegan a la fecha final con los mismos puntos. Vélez iguala. La Academia y el Millonario se enfrentan entre sí, con lo que el que gana es campeón. A poco del final y con el juego empatado, Daniel Onega patea franco y la pelota pega en los dos palos ante de descansar en las manos de Cejas. Hay que ir al triple desempate. River golpea a Racing con un 2-0 y si le gana a Vélez es campeón. En el Gasómetro, faltando 10 minutos y con el marcador 1-1, un corner cabeceado al gol por Jorge Recio es detenido con la mano por el defensor Luis Gregorio Gallo. Se escucha el silbato de Guillermo Nimo. Todos piensan que es penal, menos el juez que sanciona foul en ataque. Es uno de los robos mas grandes en la historia del Fútbol Argentino. River concluye con los mismos puntos que Velez, quien sale campeón por diferencia de gol.
En el Metro del 69, la historia parece cambiar. Se juega ante Boca el pase a la final en un duelo a partido único en Racing. Es un 0-0 tras 120 minutos de juego ardoroso y tensionante. River pasa por mayor cantidad de goles convertidos en la fase inicial. La final es ante Chacarita, por el que nadie da dos pesos. Dicen que sus dirigentes ofrecen el partido a cambio de la recaudación. El Presidente Kent los corre argumentando que “los partidos se ganan en la cancha”. Es cierto. En la cancha, el mejor –y por lejos- fue Chacarita. 4-1.
Con el ánimo en el suelo, River realiza una gran campaña en el Nacional 69. Está invicto durante 16 partidos, pero llega a la fecha final con la obligación de derrotar a Boca para forzar un desempate. Labruna manda al equipo ciego a la ofensiva y se suicida. Norberto Madurga aprovecha dos contras y define la historia. De nada sirve la reacción posterior para el 2-2. El año se va con la imagen de Marzolini dando la vuelta bañado por el agua de los grifos y el aplauso del estadio.
1970 comienza con un doble objetivo. Metropolitano y Libertadores. En la Copa, River elimina a Boca en la segunda fase con un festejado empate en La Bombonera. En semifinales lo frena Estudiantes de La Plata. Pero lo del Metro no se puede describir. En un repunte conmovedor de 7 victorias en 9 partidos, River llega a la jornada final cabeza a cabeza con Independiente. A igualdad de puntos el vencedor sería el que posea mas goles a favor. River juega un viernes por la noche ante Unión y le gana 6-0. Para ser campeón, Independiente debe ganarle a Racing y convertir por lo menos 3 goles. El domingo llueve en Baires y el clásico pasa para el lunes. La expectativa carcome. Cuando Racing se pone en ventaja 1-0, los hinchas, portátil en mano, comienzan a acercarse al Monumetal. Pero el diablo meterá la cola. Tarabini ejecuta dos veces un penal y en ambas ocasiones contiene Cejas, adelantado para el juez Humberto Dellacasa. La tercera es la vencida. 1-2. Al rato empata Maglioni, y es el mismo Chirola Yazalde, quién convierte el 3-2 a poco del final. Pocos recuerdan un mar de lágrimas tan grande como el de aquel lunes en Núñez. Otra vez segundos con los mismos puntos que el campeón.
Abrumado por las frustraciones, Angelito le dejó a Didí su puesto de entrenador en el mes de Agosto del 70. Tenía una herida en el alma que tardaría 5 años en cicatrizar. Aún estaba abierta, cuando El Gráfico publicó esa frase que lo pintaba de cuerpo entero.

martes 10 de noviembre de 2009

EL JEFE DE JEFES

River 1945 / 1949 – 1955 / 1958. 155 partidos - 7 goles - 5 títulos


Debe ser cierto nomas que hace un tiempo murió Pipo Rossi. Pero permítanme decir que desconfío. Porque aún me parece escuchar ese vozarrón autoritario arengando a la tropa; o porque todavía se puede adivinar su figura espigada haciendo pata ancha en el círculo central, parcela del terreno de juego del cual tiene el título de propiedad; Y porque incluso aún no se ha esfumado su temperamento brutal amansador de compadritos. Dicen que se fue hace unos años. Puede que tengan razón. Pero presumo que no partió del todo. Si hay algo que las leyendas no hacen es morirse.
Hoy no hubiera hecho falta ponerle el apellido en la espalda a su camiseta. Es, fue y será “el” 5 de River. Patrón, fogonero de la máquina, verba hiriente y ponzoñosa que empuja al equipo a la victoria y al rival contra su valla. Pipo Rossi fue el Jefe de jefes. Como un halcón vigía del Monumental, pleno de autoridad, la voz de América. Medía 1,85 y calzaba 44. Metía la suela para amasar el esférico o para planchar canillas ajenas.
Gritaba como un condenado y lo hacía todo el partido. Su caudillazgo alcanzó límites tan inverosímiles del que solo el legendario “Negro Jefe” Obdulio Varela podría presumir. Pero también la rompía toda. Tenía categoría, clase, fineza, huevos, vergüenza. Quienes todavía no peinamos canas, adivinamos cepas de la categoría de Pipo en figuras tan veneradas como Sergio Batista, Claudio Marangoni o Fernando Redondo.
Siempre jugó igual. Pegaba un grito y metía un pase demoledor. La pisaba, hacia pasar de largo al rival y abría la cancha. La bajaba con el empeine o de pecho y partía otro ataque, y otro, y otro más. Trababa y temblaban las paredes, luego levantaba la frente y ponía la pelota al pie del compañero mejor ubicado. Hizo de lo mas difícil del fútbol un arte: Jugar con simpleza.
En River cimentó la gloria de dos períodos inolvidables. Del 45 al 49 y del 55 al 58. Dio 5 vueltas olímpicas. Jugó en la máquina. Le cubrió las espaldas a Moreno y Pedernera. A Sívori, Vernazza y Walter Gómez. A Labruna y Loustau. La casaca de botones le quedaba pintada. Se jetoneó fiero con rivales y árbitros. Ninguno le ganó una discusión. Actuó para la Selección Nacional y también fue campeón en dos Sudamericanos. Viéndolo a él presente en nuestra historia, el apodo de “gallinas” queda absolutamente en ridículo.
Dejó en el recuerdo un millón de anécdotas que pintan en pleno lo que fue: Un señor de códigos. Porteño bicho. Lenguaraz sabelotodo. Se hace muy difícil rescatar de la historia una figura que haya representado a River tan bien como él. Tenía 82 años cuando murió el 13 de junio de 2007. Ya para ese entonces, hacía rato que era una leyenda.

domingo 8 de noviembre de 2009

EL VIA CRUCIS CONTINUA

Newell's Old Boys 2 - 1 River Plate
Torneo Apertura 2009 - 13ª fecha.
Estadio Coloso del Parque - 07/11/09.


NEWELL'S OLD BOYS: Peratta; Machuca, Insaurralde y Fideleff; Roselli, Bernardi, Barrientos y Vangioni; Formica, Achucarro e Insaurralde. Posteriormente Dening, Dolci y Quiroga. DT: Roberto Sensini.
RIVER PLATE: Vega (7); Ferrari (4), Cabral (4), Sánchez (4) y Villagra (4); Barrado (4), Domingo (4), Abelairas (3) y Gallardo (3); Buonanotte (4) y Fabbiani (3). Luego Díaz (4), Rosales y Bou. DT: Leonardo Astrada.
GOLES: Joaquín Boghossian (NOB) 4 pt. Diego Buonanotte (RP) 18 st. Joaquín Boghossian (NOB) 34 pt.
ARBITRO: Javier Collado (mal)
RESULTADO MORAL: Newell's Old Boys 2 - River Plate 0.

Hacer un análisis de la presentación de River en la ciudad de Rosario es un ejercicio desconsiderado para el escribiente, que en el objetivo de aportarle algo piola al lector, pretende esquivarle el bulto a calificativos tan gastados como patético, decadente, desastroso, vergonzoso, lamentable y muchos etcéteras más. Pero hay tardes en las que River no da ni siquiera para ser original, y mucho menos para el análisis. Eterno enfermo en agonía, el River que jugó en el Parque se pareció mucho al de las primeras fechas de Gorosito, y que creíamos -con todas las miseras que se nos han adherido- relativamente dejado atrás.
River perdió en todo, y dejó en cancha tal imagen de impotencia que recordarla hace mal. Perdió de arriba, de abajo, en velocidad, en potencia, en actitud, en concentración. No hay que ser un gran estratega para complicarle la existencia al cuadro de Astrada. Solo poblar la mitad de la cancha y presionar la generación de juego de Gallardo. Listo. El resto de lo que River pueda intentar solo producirá cosquillas en la piel de equipos (como la Lepra ayer) que se juegan la vida por derrotar a una camiseta cargada de historia.
En Rosario, River puso en cancha dos hombres que jugaron parados. Uno porque el físico no le da para otra cosa (Gallardo), y otro porque así es su estilo (Fabbiani). Hartó con infinidad de pases laterales sin sentido y con las anunciadas e inofensivas trepadas laterales de Ferrari. Hizo agua atras y en el medio. Solo pateó al arco dos veces. Así no se le pueda ganar a nadie. Demasiadas ventajas para chocar contra un cuadro, raspador, dinámico y oportunista, que además, está motivado y en racha.
Lamentablemente, si hubiésemos tenido plata para apostar, habría saltaba la banca. Todo River (incluso los jugadores, creo) sabía que tarde o temprano iba a ser boleta de Joaquín Boghossian, el lungo ariete rojinegro. Eso es lo lamentable de todo este bolonqui. Sabemos quienes, cuando, cómo y por donde nos van a lastimar, y nosotros -atónitos, ciegos, impotentes, nunca tan bajo- no hacemos nada para evitarlo.